Pimer Revelado

¿Alguien no ha sentido nunca la emoción de sacar del tanque de revelado un rollo de película, desenrrollarlo, mirarlo al trasluz y ver que hay fotografías impresas? ¿No? ¿No lo has probado? ¿Y a qué esperas?

¡Magia! ¡Salen fotos!

Pero empecemos por el principio. Os comentaba en el post anterior, que cuando empiezas a acumular unos cuántos carretes en la nevera, tienes que decidir qué hacer con ellos. Y se acumulan, os lo digo yo. Estamos acostumbrados a hacer fotos digitales a coste 0, y cuando coges la analógica, te dices a ti mismo que tienes que cortarte bastante con el disparador, pero al final te vas dejando llevar. A no ser que seas como Mateo, mi sobrino. Le regalaron hace años para su 1ª Comunión una Fuji instantánea y cuando se enteró lo que cuesta cada foto, le salió su lado más ahorrador. Ni un recambio ha comprado el tío…

Se te presentan dos opciones. Enviar a revelar a un laboratorio profesional los carretes, o te lanzas a hacerlo en casa. Empecé leyendo en el manual “La fotografía paso a paso” el proceso. Y luego, en internet, empecé a navegar entre blogs y vídeos. Para mí, el más claro que encontré es este de Carlos Baselga (gracias). En su canal también tiene vídeos sobre como cargar las espirales de 35mm y 120mm también muy útiles. Hablo, claro, del revelado en blanco y negro, el color da más respeto. Otro buen vídeo en inglés es este, de Ilford.

Una vez recopilada la información, no parecía muy complicado, así que me puse a buscar el material. ¿Y qué necesitas? Apunta:

-Tanque de revelado.

-Espirales.

-Probetas graduadas.

-Termómetro.

-Botellas para guardar los químicos.

-Algo para abrir los carretes de 35mm.

-Tijeras.

-Pinzas para colgar los negativos.

-Un cuarto (realmente) oscuro o una bolsa opaca.

-Un cronómetro o una app de revelado en el móvil.

-Revelador.

-Baño de paro.

-Fijador.

-Humectador.

Yo en un primer momento busqué un kit de revelado. Miré por aquí y por allá y al final me decidí por el Kit de la marca Paterson, que en comentarios lo ponían bien y de precio no estaba mal en aquel momento. Lo compré en Amazon, porque aun no había probado ninguna tienda.

En realidad, el tanque, las espirales y los químicos es lo único que no puedes sustituir por algo comprado en la tienda del barrio. Las probetas las puedes cambiar por jarras de medir ingredientes de cocina. Puedes usar pinzas de la ropa para colgar a secar los negativos. Para escurrir el exceso de humedad puedes usar las manos bien limpias (truco sacado del directo de Herman Toothrot). Y para guardar los químicos mezclados, usé botellas de cristal con tapón del Ikea.

Lo primero que se recomienda, es aprender a cargar el negativo en las espirales. Para ello se usa un negativo velado. Yo cogí un carrete de color que tenía por ahí de hace más de veinte años, aunque ahora me entra la curiosidad de saber qué había ahí guardado (Hace cuatro meses, cuando me decidí a probar a revelar, ni me planteaba el revelado a color), y me puse a practicar. Para abrir el chasis usé (y uso) un abrebotellas. No he probado la herramienta específica, pero la verdad es que no me apaño mal con el que uso yo. Y ale, a darle vueltas a la espiral una y otra vez. Primero mirando, luego con los ojos cerrados, y luego en mi “cuarto oscuro”, simulando cómo lo iba a hacer cuando fuera real (ya sabéis, como te instruyes, combates).

Cargar el carrete en la espiral era lo que más miedo me daba. Ya sabéis que hay que hacerlo en la más completa oscuridad, y que si entra el más mínimo resquicio de luz, te puedes cargar el carrete. También puede doblarse, engancharse, puedes poner los dedazos en la película, se te puede caer al suelo la espiral y tienes que buscarla a tientas, pero eso son cosas que descubriría en posteriores sesiones.

Cuando pensé que tenía suficiente práctica, preparé la primera sesión de revelado. Mi laboratorio, supongo que como muchos, lo monté en la cocina. Hace falta un grifo, una pila con desagüe y una superficie de trabajo amplia y que pueda fregarse si la lías. Y lo primero es mezclar los químicos.

Los químicos los había comprado en Namen Color, la tienda de fotografía de Valladolid. No están especializados en fotografía analógica, pero tienen lo básico para iniciarse. Solo tienen los de Ilford, así que me fui a casa con Ilfosol 3, Ilfostop y Rapid Fixer. Para mezclarlos, hay que leerse bien las instrucciones, saber la capacidad del tanque (580 ml en mi caso, para dos carretes de 35mm) y os recomiendo usar la app Massive Dev. Eliges la película, el revelador, la ISO y, además de controlar los tiempos de revelado, te dice las proporciones correctas para la cantidad de mezcla deseada.

Una vez preparados los químicos, el momento más temido. El cuarto oscuro. Mi cuarto oscuro lo monto en el baño. Sello con cinta de carrocero las juntas de la puerta, para evitar que entre luz. Preparé todo, comprobé dónde estaba cada cosa con los ojos cerrados… y apagué la luz. Dejé que pasaran unos segundos para que mis ojos se acostumbraran a la oscuridad, y así comprobar que no entraba luz por ninguna parte. Luego cogí el abridor y el carrete, y al lío. Os puedo asegurar que estaba bastante nervioso. Pero no se me dio nada mal. Los problemas vendrían en sesiones posteriores. Salí triunfal con el tanque cargado en la mano.

El procedimiento de revelado es bastante sencillo con la app Massive Dev. Hay que procurar ser metódico y estar atento a los tiempos y a las agitaciones. El único problema que tuve fue que vacié el fijador en el desagüe en vez de guardarlo para otra vez (el revelador y el paro son de un solo uso, pero el fijador se puede usar varias veces). Y me ha pasado luego alguna vez más, hasta con químicos de color. Como si sobrara la pasta. Como en aquella ocasión no tenía aun humectante, simplemente hice el lavado con agua.

Tenía el pulso acelerado al abrir el tanque. Y al sacar las espirales, ¡horror! todo está negro. Pero cuando lo desenrollé, efectivamente, ahí estaban todas las fotos. Probablemente los resultados de un laboratorio profesional son infinitamente de más calidad, pero la emoción de colgar tus negativos recién revelados hacen que merezca la pena todo el proceso.

Estos son algunos resultados de aquella sesión:

Zermatt (Suiza) Canon AE-1 Program. Ilford HP5 400ASA.
Valle de Saas Fee (Suiza). Canon AE1-Program. Ilford HP5 400ASA.
Raquel, es Saas Fee. Canon AE-1 Program. Ilford HP5 400ASA.
Britanniahuttë (Suiza). Canon AE-1 Program. Ilford HP5 400ASA.
Britanniahuttë (Suiza). Canon AE-1 Program. Ilford HP5 400ASA.

Si estáis empezando y os da respeto el revelado, mi consejo es que os lancéis. Es más sencillo de lo que parece, es económico y sobre todo, muy gratificante, porque eres tú quien controlas el proceso, desde la toma al revelado. Claro que, ahora se te presenta otro problema. ¿Cómo veo/comparto/almaceno estas fotografías? Pero esto, es para otro post.

Si os ha gustado este post, os ha resultado útil u os ha entretenido, compartid, darme un me gusta, o dejar un comentario. Y si tenéis consejos sobre revelado, trucos o experiencias, dejadme un comentario.

Gracias y hasta otra.

6 comentarios sobre “Pimer Revelado

  1. La emoción de sacar por primera vez el rollo de tu propio tanque revelado por tí…. no tiene precio. Al igual que el primer papel que echas en la cubeta con el revelador y ves como va apareciendo la imagen sobre el papel blanco….. es algo que todo el mundo al que le guste la fotografía (digital o analógica) debería probar. Enhorabuena por el blog y ánimo para seguir.

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